Servir para dar amor.

¡Qué alegría escribir hoy en mi blog!

Una de las cosas en la vida que más alegría me da es sentirme dando amor. ¡Es invaluable!

 

Dios, por favor ayúdame a que mis ojos miren siempre con bondad, mis oídos escuchen siempre con empatía, mis labios pronuncien siempre palabras de enseñanza y consejo, mis brazos me permitan abrazar y mi mente, por favor, que vibre en las franjas de pensamiento donde la frecuencia vibratoria sea la del amor, la alegría, la risa, la sonrisa, la comprensión y compasión, la inteligencia, la verdad, la seguridad, la voluntad y la perseverancia, el orden, la huella, la obra, la sencillez y el servicio.

 

En estos días me dieron una respuesta en forma de pregunta que me dejó fría: yo había dicho que para qué le iba a dar un ipod touch de 4a. generación a mi hija si ya tenía uno. Y me contestaron: ¿Te imaginas que cuando le pidas a Dios un carro mejor él te contestara igual? ¿Para qué un carro mejor o una casa más grande o ropa nueva si ya tienes una? ¿Ves que eso es un juicio? No estás considerando la circunstancia de 10 años que tiene tu niña y su juguete. ¡Mejorar el juguete es su vida! Como lo es para tí lo equivalente a tu edad. Eso es juzgar….

Es que para dar amor, para servir, primero tenemos que observar nuestros pensamientos para evitar calificar, criticar y juzgar. Y hay ejemplos muy fáciles de entender, pero hay ocasiones más ocultas en la mentalidad colectiva que creemos que no son calificaciones….y lo son.

Cuando la intención nos antecede, es decir, se crea antes de dar un paso, el resultado aparecerá casi sin darnos cuenta. Observemos bien la intención de lo que vamos a decir o hacer antes de hacerlo. Observemos si esa respuesta que vamos a dar proviene de algún miedo o creencia desempoderante, y si es así mejor será el silencio hasta que logremos ubicar la verdadera intención amorosa y actuar.

 

Crecer es parte de nuestra vida. Moverse para adelante es crecer. Quedarse pensando igual que siempre es como quedarse quieto y eso es vivir en el pasado, es estancarse, es involucionar.

 

¿Has visto cómo vuela el tiempo? ¿Te parece que antes era menos rápido? Entonces sincronicémonos con la velocidad del cambio. Evolucionemos. Reconociendo nuestros defectos, proponiéndonos a transformarlos en virtudes estaremos sincronizándonos con la velocidad del cambio. Y trae a tu vida, mediante las virtudes que ya posees y las que vas a concretar, todo eso que deseas por que sí, no porque lo necesitas, no por esas miles razones lógicas, simplemente por que sí.

 

Una vez mi sobrinita quería un juguete nuevo, mi hermano le preguntó ¿y por qué lo quieres? Y ella contestó: Por que me gusta. SIMPLE. Esa debe ser la única razón de querer algo. Y el Universo, Dios o como lo quieras llamar, entiende sólo esa razón, porque proviene del gozo, de la alegría cuando una persona al imaginar tenerlo siente en todo su cuerpo el lenguaje Divino: la alegría.

 

Que la alegría inunde tu ser hoy todo el día!!!

Deseo que estas palabras te ayuden a evolucionar y crecer porque eso me dará mucha alegría! Simplemente por que sí! 🙂

Con todo mi amor,

 

Dana. B.B.

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