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La inteligencia del Corazón.

El siguiente paso de la evolución humana es acceder a su máximo potencial de inteligencia como la herramienta que necesitamos hoy en día para responder a la velocidad de los cambios. Una inteligencia adaptable, innovadora, flexible y muy, muy rápida que además sea altamente eficiente en consumo de energía y altamente asertiva y eficaz.

 

¿Tendremos que volver a nacer? Jeje, no necesariamente. Tenemos ese recurso desde que nacimos sólo que en nuestro medio poco o nada se ha usado y mucho menos enseñado.

Se trata de la inteligencia del corazón. Y entendamos corazón como lo que es: sentimientos de alta frecuencia vibratoria como la apreciación, cuidado y compasión, entre otros.  

 

El Instituto de las Matemáticas del Corazón (HeartMath Institute) en California Estados Unidos ha desarrollado una serie de estudios científicos sorprendentes y poderosas herramientas para acceder a nuestro máximo potencial disminuyendo los niveles de estrés.

 

Hoy en día una persona promedio en un puesto de trabajo tiene que interrumpir su concentración entre 10 y 20 veces en una hora, llegando a niveles de 80-100 cambios de atención en una jornada laboral. Esto está demostrado ser la mayor causa de estrés laboral. Muchos estudios han confirmado los innumerables daños en el cuerpo humano causados por el stress llegando a la muerte misma.

 

Un buen coach deportivo sabe que puede sacar lo mejor de su coachee cuando éste se encuentra relajado, sin stress.

Lo que enseña el Instituto de las Matemáticas del Corazón es a establecer armonía y coherencia entre la cabeza y el corazón. Al decir cabeza incluimos tanto al cerebro como a la mente. Cuando vibramos en altas frecuencias coherentes todo nuestro cuerpo y sus sistemas se acompasan con el ritmo del corazón siendo éste el “director de orquesta” y disminuyendo los niveles de stress generados cuando es la cabeza la que predomina.

 

Una vez leí unas bellas frases que bien aplican a esta nueva inteligencia: “En la mente hay muchas preguntas, en el corazón todas las respuestas”, y la otra que dice algo similar: “El corazón sabe lo que la mente ignora”.

 

Establecer conexión coherente en la comunicación entre cabeza y corazón nos da acceso a nuestra mayor inteligencia: la de la intuición. Es altamente eficiente en consumo de energía, es más rápida que los pensamientos, tiene una visión global del cuadro completo en donde incluye infinitas posibilidades y a todos los implicados en el asunto. Igualmente es casi infalible, su asertividad supera por mucho al raciocinio de la cabeza.

 

Hay una metáfora que explica muy simpáticamente lo que ocurre en el organismo cuando no hay coherencia vibracional entre la cabeza y el corazón: es como si con un pie aceleraras el carro y con el otro pisaras el freno al mismo tiempo. Lo que produce es confusión pura. Incoherencia.

 

Cuando somos coherentes y abrimos las puertas para la comunicación entre cabeza y corazón nuestro proceder y sus resultados son sorprendentes, fluyen, atinan, resuelven, innovan, comprenden el cuadro completo, y nos sentimos en permanente bienestar, fluyendo y con control de nuestras vidas. Nos sentimos altamente inteligentes.

 

Abramos nuestros corazones enfocando nuestra atención en él, trayendo a la mente o evocando situaciones de apreciación, y luego de preguntarle al corazón cómo proceder sin estrés, abrir nuestros sentidos para escucharle su respuesta. Siempre responde. ¡Pero cuidado con la razonadera de la mente que puede hacerte dudar de lo que te dicta el corazón!

¡¡De corazón abierto les deseo una vida dirigida por su intuición!!

Dana Benarroch.