¡El poder sanador de la Gratitud!

La gratitud es una de las vibraciones emocionales más altas que podemos sentir. El que verdaderamente vibra en gratitud también está sintiendo amor, humildad, alegría, conexión. Y desde esa calidad energética ponemos a vibrar cada célula de nuestro cuerpo durante un tiempo determinado generando un torrente bioquímico y físico de bienestar, saludable y armónico.

Vivir en gratitud es verbo no sustantivo como diría un conocido cantautor. Practicarla diariamente trae efectos psicológicos y físicos que alargan los días de tu vida. Hay estudios que comprueban la influencia directa y clara de las acciones cotidianas de gratitud en la salud y en la longevidad. El profesor Emmond de la Universidad Davis en California ha encontrado efectos que van desde la sensación de conexión, pasando por la felicidad hasta llegar a la longevidad.

Estar agradecido es darse cuenta de las pequeñas cosas. ¿Qué pequeñas cosas puedes apreciar hoy? Estamos acostumbrados a apreciar lo grande, lo muy importante. Y perdemos de vista lo importantes que son algunas pequeñas cosas y circunstancias cotidianas. Se nos vuelven “normal”, o a veces lo vemos como mínimo o natural. Y se nos olvida que hay personas o partes en este planeta en el que no es ni normal, ni mínimo ni natural. Como abrir una llave y ver salir el agua potable. O como tener pasta de dientes y cepillo.

Cuando estamos en sintonía con la gratitud permitimos en nosotros un estado de humildad e inspiración que nos invita a dar. Nos hace sentir conectados y nos genera ganas de estar más conectados aún. Es un estado de felicidad contagioso que con sólo ver actos de solidaridad entre otros resuenan en ti tus fibras de amor.

¿Si preguntáramos por qué has agradecido el día de hoy que responderías?

Agradeciste por poderte levantar un día más al lado de la persona que amas, porque puedes desplazarte para tu trabajo, por el aire que puedes respirar, por el pájaro que canta en las mañanas, por el tráfico tan lento el día de hoy, por el calor que hace, por que llueve todo el día, por la deuda que debes pagar, por la reunión que salió mal, por el negocio que no pudiste concretar ¿Por qué has agradecido hoy?

Si, es que es fácil agradecer por lo bueno, bonito y barato. ¿Y te has dado cuenta que por lo que aparentemente es duro y maluco también se puede agradecer? Sólo cuando puedas agradecer por aquello que te hizo sufrir sabrás que lo has superado. Dicho de otro modo, has entendido el aprendizaje, has crecido.

Entonces si podemos agradecer por lo bueno y por lo “malo”, ¿Será que la vida es perfecta?

En el dar y el recibir hay una dinámica que usualmente interpretamos como es mejor dar que recibir. Y desde este punto de vista la humildad desaparece dando paso al ego. Si el dar nos produce tanto placer y satisfacción, ¿A quién debemos agradecerle? Es la sintonía perfecta, pues, aunque es agradable que nos den las gracias cuando damos, también podríamos agradecer cuando nos reciben porque nos están permitiendo vibrar en amor al recibirnos, al permitirnos dar.

Si algo quieres sanar en tu vida simplemente agradece y bendice por estar viviendo esta situación. Hay una técnica llamada Ho´oponopono, proveniente de las tribus indígenas de Hawai, que consiste en que cada persona asuma la total responsabilidad de lo que le está pasando, incluso de lo que ve en la vida de otros, sin buscar culpables, para poder limpiar datos inconscientes no deseables. Es para liberarnos del pasado y pasar al estado de inspiración amorosa con estas poderosas palabras “Lo siento, perdón, te amo, gracias”.

Dana Benarroch. 

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