¿Cómo tomar decisiones entre lo correcto y lo correcto?

Por: Dana Benarroch

Publicado: Octubre 2020

Cuando las circunstancias nos llevan a tomar decisiones entre dos valores importantes nos encontramos en un momento de verdad.

Las emociones pueden hacernos pasar un mal rato y una mala jugada, o, si sabemos usarlas a nuestro favor, podemos aprovecharlas para conocernos mejor e integrarlas en la toma de decisiones. A esto le llamo la mayor inteligencia humana, que no es la racional exclusivamente, es la intuitiva, aquella que integra mente y sentimiento.

Este tipo de decisiones son las más difíciles y puede que quedes con la sensación de haberte equivocado, o con la duda de si fue la decisión correcta o no.

Ninguna decisión es 100% racional, se necesitan las emociones para poder tomarlas, tal y como lo concluyen las investigaciones del Dr. Antonio Damasio, neurocirujano español. Necesitamos del conocimiento disposicional, o experiencia, para poder tomar decisiones.

Las emociones colorean y saborean la vida, son ellas las que le dan la calidad a la experiencia. Recordemos también que cada decisión que tomamos es para sentirnos mejor de lo que estábamos. Buscamos por naturaleza un mejor estar de manera permanente hasta llegar a la tranquilidad, paz, serenidad.  Incluso hay quienes pueden llegar a aburrirse de tanta tranquilidad, buscando entonces aventura, emoción, aprendizaje. La búsqueda constante de mejor-estar es naturaleza humana.

Así que cuando hablamos de decisiones difíciles entre lo correcto y lo correcto, es importante parar a reflexionar y en contacto con nuestro ser profundo para ser conscientes de las 3 Aes, las condiciones que nos ayudan a alinearnos con nuestro ser esencial. Las 3 Aes nos ayudan a establecer metas y decisiones coherentes con nosotros mismos. Esas 3 Aes son: Autenticidad, Autonomía y Afecto.

Me parece que las 3 tienen su base en las emociones. Autenticidad: qué harías si estuvieras libre del qué dirán, básicamente es centrar la atención en si eso que haría me produce bienestar, placer, satisfacción. Autonomía: si la decisión es libremente tomada, básicamente es darme cuenta si siento libertad para sentirme auténtico. Y Afecto: es reconocer si la decisión me emociona, me encanta, me apasiona, me gusta.

De manera que las emociones nos dan cuenta de qué es lo que nos importa, lo que nos mueve, lo que nos dice si vamos alineados con nosotros mismos.

Así que, para tomar decisiones, desde las fáciles hasta las difíciles, como dice la investigación de Badaracco, hay que escuchar la intuición o como dicen algunos de los líderes entrevistados, lo que dicen las tripas.

En mis palabras, hay que escuchar al corazón. Hay emociones que se alojan en las tripas, seguramente tú también las has sentido. Pero los sentimientos más poderosos parecen provenir del corazón. Su poder radica tanto en su pureza -no están contaminados- como en su capacidad de integración, inclusión, empatía.

Cuando hay que tomar una decisión difícil, es importante tener claro lo que te importa, lo que te mueve, lo que valoras más en la escala de prioridades. Y eso te lo dicen con más claridad los sentimientos que la razón. Porque en la mente hay demasiados juicios, paradigmas, miedos. En el corazón hay verdad, hay autenticidad.

Si estás sintiendo frustración, ansiedad, desasosiego por el estilo multitasking de vida que llevas, y ya sientes que es hora de parar a reflexionar, y tomar decisiones entre lo correcto y lo correcto, te invito a contactarme para que exploremos, en un proceso de coaching, tus mejores decisiones.

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